

HISTORIAS DE LA VIDA REAL
La fascinante pesca
Una de las fascinaciones más grandes para nosotros los chicos, era que los mayores armaran una pesca. En ella participábamos todos, todos, todos, hasta yo, que casi no me dejaban entrar en mayores aventuras. Siempre la familia estaba en una u otra aventura, sin terminarse éstas jamás.
Fuimos de pesca, con los tíos y los primos. Todos pasaban tranquilamente el estero dando pequeños saltos, quise hacer lo mismo, pero mis piernas aún eran pequeñas para alcanzar el otro lado y caí irremediablemente al agua.
Todas las imágenes terroríficas de los cuentos de los peones traspasada la línea de la noche, sumadas a las historias de mi padre pasaron por mi mente, creí que en lo profundo del estero vivía una enorme serpiente boa y que al sentir mi chapoteo sobre el agua, no tardaría en salir y me remontaría por sus oscuras cavernas bajo el agua hasta desaparecer... Bueno, la verdad es que tuve mucho miedo, pero mis fantasías y miedos eran irreales, nada aconteció, muy pronto me sentí jalada por un brazo y sacada del agua sin mayor explicación ni comedimiento, advirtiéndome que tuviera más cuidado.
Pero para mí, la serpiente se había quedado frustrada en su intento y quizá estaría esperando a que otra niña incauta volviera a caer por esos rumbos. Y es que no eran para menos mis miedos, papá nos había contado muchas historias de boas que las había vivido cuando joven conscripto en el servicio militar.
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