PERCEPCIONES DE UN INMIGRANTE ANTE EL HECHO MIGRATORIO
Me habían invitado para contarles cuales eran las percepciones y puntos de vista de un inmigrante y la verdad es que contarlo nunca es igual que sentirlo por ello y para que tuviesen una idea de lo que es inmigrar les invito a imaginar. Imagínate que en tu hogar el resto de la familia depende de ti y lo que ganas no te permite comprar los alimentos para los tuyos menos aún la vestimenta o medicinas. Imagínate un día despertar en un sitio donde no conoces a nadie, sin dinero, sin nadie que te lo preste ni que te pueda ayudar. Imagínate que para retornar con los tuyos estas obligado a ejercer cualquier trabajo durante al menos un año luego de lo cual te enteras que aún no has ahorrado lo suficiente para poder retornar en busca de los que mas quieres. Imagínate que te despiertas en un país desconocido y que toda la preparación académica, profesional y experiencia que tienes no sirve para nada puesto que las únicas posibilidades de laborales que tienes son aquellos trabajos mal pagados que nunca quisiste y que nadie más quiere hacerlo. Imagínate frente al mar preparandote para cruzarlo en una destartalada embarcación y encomendado tu alma al creador. Imagínate cruzando el desierto en busca de una frontera, con la vestimenta raída sin alimentos ni agua, abandonando en el camino a otros que ni siquiera podrán regresar. Imaginate a ti levantando la mirada ante una alambrada muy alta que limita tu pobreza y la oportunidad de un futuro mejor sintiendo que ese es el momento; y que quizas, no habra otra oportunidad después. Imagínate que la gente del país de "acogida" te dice que todos somos iguales que tienes los mismos derechos, pero te encuentras que no tienes igualdad de oportunidades y que ganas menos que tu compañero de trabajo haciendo la misma actividad. ¿No te sentirías engañado? Si has podido imaginar todo esto quizás tengas una pequeña idea de que es lo que percibe y siente un inmigrante. Quienes abandonamos nuestro terruño y todo lo que queremos no lo hacemos por deporte, lo hacemos por nosotros y nuestras familias, lo hacemos a sabiendas de que es una lotería en la que podemos perder; ¿pero que puede perder quien ya casi lo ha perdido todo? Luego de largos años a veces siento que esta tierra es mi tierra, pues aquí he echado raíces y es aquí donde vivo y respiro, es aquí donde trabajo y pago lo que tengo; sin embargo, hay ocasiones en las que al salir de mi hogar y sentir que no hay igualdad, aún me siento como un extraño. ¿Quién dijo que la vida era justa? Claro que no lo es y quizás nunca lo sea, pero con nuestra indiferencia solo somos cómplices de lo mismo. Carlos Villalba Báez Ponencia en el Curso "Conflicto Multicultural y Multietnico" Universidad de las Islas Baleares "UIB" 25-03-06
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